viernes, 9 de marzo de 2012

El Ánimo



   Hay veces en los que considero que la vida debería oler siempre a fresas y hierba recién cortada.
   El sol debería cegarme siempre al despertar. Y brillar alegremente hasta el crepúsculo, que siempre me pillaría tomando rosados cosmopolitans en un jardín cargado de farolillos de cristal de colores.
   El pelo suelto. Ondas. Colores en las mejillas. Labios sonrosados. Ir a todas partes en bicicleta.
   Vestidos de volantes con cazadoras tejanas. Decoración blanca vintage. Colores pastel. Luz.




   Otras, el mundo suda hastío. Y todo debería oler a tierra mojada, casa cerrada tiempo ha y a asepsia.
   La lluvia caería como un constante manto que todo lo cubriría. Sin poder diferencias la mañana del mediodía de la tarde. 
   La ciudad se convierte en un lienzo que muestra toda la gama de tonos grises, blancos y algún que otro azul. Algunas ventanas se verían iluminadas allá a lo lejos con luces anaranjadas.
   Calcetines que se caen. Zapatos oxford. Una parca de color verde botella.
   Recogidos de pelos encrespados con trenzas. Maquillaje de ojos ahumado corrido, dramático. Piel blanca cadáver.



   Y ambas escenas me parecen irremediablemente atractivas y deliciosas.
   Y ambas escenas son reales y ocurren, como sensaciones, en mi existencia.


   Hay veces en las hasta me asusta lo sencillo que me resulta pasar de comer.
   Otras, me es imposible parar de hacerlo.
   
   Todo está ligado al estado de ánimo.
   
   Y claro, como no, a los trastornos de éste.






   El estado de ánimo debería ser algo constante y seguido. Se pasan temporadas de mejor y peor humor. De mayor y menor autocontrol (que en mi caso determina mucho mi humor).

   El estado de ánimo no es estar feliz o estar triste, pues esto es vivir las sensaciones de los sentimientos. Es decir, una situación muy negativa, como la muerte de un ser querido nos causará dolor. El dolor generará tristeza, un sentimiento que nos acompañará durante unas horas o días. Esto son sentimientos, y esto no determinará nuestro estado de ánimo. 
   Ahora, si esta tristeza nos arrastra a una depresión y esta depresión perdura y se adapta a nuestra existencia... pasará a ser un estado de ánimo.


   Nadie vive eterna y constantemente triste, feliz, sorprendido o en un órgasmo.



  
    Lo divertido de vivir es darte cuenta de que ninguna de toooodas las personas que te rodean, incluidos tus congéneres, aquellos de los que deberías tomar ejemplo como modelo a seguir, ni los malditos profesores de primaria con esa imagen proyectada de moral inquebrantable y conocimiento absoluto del camino a seguir, ni siquiera tú mismo, es una persona equilibrada.


    Los trastornos del estado de ánimo es algo tan vigente hoy que hasta parece normal sufrirlos. "Fulanita está pasando una depresión de caballo...", "Menganito es bipolar", "Me han mandado   diazepam para dormir", y ale, aquí no pasa nada... Lo normal es estar cascado y hecho mierda. 
   Es más, si no es así, si alguien nos viene y nos dice "hey, yo soy una persona normal, satisfecha con su existecia y emocionalmente estable" no nos lo creemos y desconfiamos de esa persona: nos desagrada.


   
   
   El ritmo de vida que vivimos es muy exigente. Si no conseguimos  oler, rozar o ver de lejos la felicidad plena las personas nos frustramos. 
   Y la felicidad hoy en día es tan cara...


   Es decir, queremos ser felices. Pero no tenemos ni puta idea de lo que necesitamos para serlo.


   Da igual cuantos pares de pantalones tengamos en el armario, queremos más. Y más zapatos, y más t-shirts, y más chucherías fabulosas que nos hacen sentir únicos y fabulosos.
   

   Un teléfono ya no solo ha de servir para comunicarnos con el resto de las personas. Nos ha de dar la posibilidad de lucirnos. De mostrar nuestro poder adquisitivo y nuestra capacidad de uso.
   
   El consumismo es un problema. La gente compramos comida de plástico que no es difícil de preparar con ingredientes naturales en casa.
   Pero el problema va más allá.
   
   Cuando tenemos pareja durante un tiempo prolongado nos aburrimos y creemos que sería mejor estar sin ella. Si no tenemos pareja creemos que necesitamos estar enamorados.
   
   Las amistades deben ser como nos dictan las series de la tele. Intensas, fieles, irreales... La traición es tener apagado el móvil 3 días.

   Hemos perdido el norte con la realidad.




   Alguien nos ha estado engañando. O hemos sido nosotros que, andando perdidos como vamos nos hemos cogido a la opción más simplista de la existencia humana.

   Pero todos, en realidad estamos más que satisfechos con nuestros trastornos de ánimos, nuestra infelicidad y la apatía que sentimos por el vivir.
   Ésta, señoras y señores es nuestra forma de sentirnos vivos. 

   Pues no sabemos hacerlo de ningún otro modo.
   Nadie nos ha enseñado cómo. Y parece que pensar por nosotros mismos es demasiado duro.






   

2 comentarios:

  1. La felicidad nunca es completa, nadie es totalmente equilibrado ni nunca lo será.
    Estoy totalmente en contra del consumismo, pero bueno, tenemos que "adaptarnos" a la sociedad y serlo. La felicidad no existe, sólo una sensanción pasajera.
    Me gustaron tus palabras linda :)
    Besos!

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  2. He me he fijado muy bien en todo tu blog... OH wow!!
    me muero tenemos gustos muy parecidos con decirte que tambien tuve esta misma plantilla hace muy poco.. CON QUE TAMBIEN MUERO POR CASSIE AINSWORTH jaaj i vivo obsesionada con ella... tampoco puedo dormir en las noches :/ y tambien me la paso fantaseando en como "DEBERIAN SER LAS COSAS" JAJAAJAJ xDD joder bueno..
    jajajaja espero que nos llevemos de lo mejor ahora que te conoci llalaalalalal
    ^______^ si algun momento quieres mi mail o algo asi dale
    pidemelo jaja XDD ahora solo te mando un besote nena buen blog O:
    TU ENTRADA ME DEJO SIN HABLA!!!

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